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picadora
22 December 2008 @ 10:49 am

Un año se puede medir de muchas maneras. Este año lo mediré con mis lecturas, aquello que ha ido acompañándome a lo largo de los meses, ya que todo lo demás es silencio...


Mejor libro que he leído durante el 2008:  

Pregúntale al polvo

John Fante

 

Ed. Anagrama

 

 








Lecturas del 2008:

1.     


2.     

3.      

4.    

5.     
 

1. El Idiota - Historia del mundo contada en 10 capítulos y medio - Capitán Alatriste I y II, Retrato de Dorian Gray

2. Ondina - Los indiferentes - Sonata de primavera - Jardines de Kenshington - Pelo de Zanahoria

3. Cuentos fantásticos del s. XIX - 7 contra Tebas - Maravillosa vida breve de Oscar Wao - Vida y destino - Invitado Sorpresa
4. Otra vuelta de tuerca - Amor y pedagogía - Desierto de los tártaros - Homenaje a Cataluña - Todos los cuentos
5. El paseo


 

Ensayos leidos durante el 2008:

1.   

1. La cultura - El fin de la modernidad - Técnicas del observador


Cómics leídos durante el 2008:

1.      

2.     


1. Las reglas del juego - Constellation - Píldoras azules - Agujero negro - Macedonia

2. Ice Haven - Sin City I y II

 
 
Current Mood: busybusy
Current Music: Foetus - Time marches
 
 
picadora
15 December 2008 @ 08:06 am

Me he dado mis dos años de tiempo, pero he leído otro libro de Robert Walser. El Paseo no es tan espectacular como Jacob von Gunter, sin embargo tiene el mismo gusto por sacar a relucir todo aquello que no está inscrito en la Historia con inicial mayúscula. De querer transcurrir entre la vida de los otros por considerarse lo suficientemente irrelevante como para potenciar su voz narrativa.

Una vez alguien me dijo que nunca sería escritor porque para ello se debía tener el ego lo suficientemente grande como para imponer a un lector que lo que uno quiere contar es relevante y digno de ser leido. Robert Walser sería el caso que lo contradice. No negaré que también tiene un yo muy fuerte, pero sin embargo siempre se está disculpando ante sus lectores. Como un pusilánime que rinde cuentas por existir. Además, que nunca pretendió que todo lo que escribía se leyera a nivel masivo. Sus textos, encerrados en ese maletín pegado a él, no eran escritos, en última instancia, para ser leídos. Creo que podrían considerarse los anti-textos ya que no ser leído es la negación de toda palabra escrita.

Como él, muchos son los que se esconden, que odian el mundo que les rodea porque ya no se puede ser tan ingenuo. Sin embargo ese asco no impide amar ciertos aspectos. Y se tiene que ser muy optimista para hablar de ellos. Porque si se acepta que se es tan insignificante en el mundo ¿cómo hablar desde una parte del todo? ¿Qué importa la voz de uno frente a la de los otros? ¿Frente a la de los ricos? ¿Frente a la de los triunfadores? ¿Frente a la de los desenvueltos? ¿Frente a los que no se cuestionan? ¿Qué importa y con que derecho?

 
 
Current Mood: uncomfortableuncomfortable
Current Music: Dead man walking - David Bowie
 
 
picadora
03 November 2008 @ 10:57 pm

Uno de mis poemas épicos favoritos es el Cantar de los Nibelungos que, pese a la popularización alemana, se trata de un texto tradicional de dos vertientes: la germana y la escandinava. Quien se encargó de ello fué un compositor que de esas cosas entendía bastante. Wagner ensalzó su vertiente germana en la que los proto-alemanes, capitaneados por Krimhield, son los buenos y los seguidores de Brunhild, la walkiria, los malos. La tradición occidental, tendió a entender así el mito del triangulo amoroso entre dos países enfrentados. El ilustrador que presento hoy, se encargó de imaginar una versión del mito volsungo a cargo de  Franz Keim. Oportunistamente, éste adaptó la opera wagneriana a cuento breve. El texto -comparado con las sagas islandesas, las Eddas escandinavas, el cantar germano o el texto wagneranio- no llega al nivel de complejidad del conflicto. Sin embargo es un libro que vale la pena por sus preciosas ilustraciones de al más puro estilo art noveau.

Karl Otto Czeschka es un vienés que dedicó su vida al modernismo. Practicó diseños para orfebrería y la ilustración, influenciado por el japanisme de la época. Estudió a cargo del pintor Christian Griepenkerl pero nunca siguió su estilo romántico.   Preparó unas ilustraciones para una representación teatral del mito de Sigfrido a cargo del dramaturgo Friedrich Hebbel. Sin embargo nunca se llegó a representar y las ilustraciones sobrevivieron compiladas. Cuando el cuentista Franz Keim las vió lo contactó enseguida para que ilustrara su texto. A continuación os presento una breve galería de su trabajo. Sin embargo recomiendo verlas en libro, pues dentro de esos perfiles geométricos utiliza dorados y colores planos que resaltan mucho más a hoja vista. Disfruten con ellos.



Galeria Karl Otto CzeschkaCollapse )
 
 
Current Mood: hyperhyper
 
 
picadora
24 October 2008 @ 07:13 am

 

Da igual si estoy cansada. Si la manecilla del reloj golpea mi sien,  mi cuerpo se mueve como un autómata matando el tiempo de mi creatividad. Es la monotonía del vaivén: del curro a casa y de casa al curro. Ordena que te ordena un ordenador arrebata de mi mano todas las palabras que podrían ser dichas y no son por que no las dejo ir.

Qué más da si mi cabeza no sirve. Mi cuerpo se mueve como el de todos los demás, a chutes de café... ¡y qué se yo! Nada. Una parte del todo se camufla por que no hay espacio para tantos seres destacables en el mundo.

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Current Music: Arcade Fire - No cars go
 
 
picadora
05 October 2008 @ 04:02 pm

Como he estado recientemente en República Checa me apetecía sugerir este mes un ilustrador checo. Es uno de sus más altos exponentes. Si alguien quiere saber algo sobre su vida os dejo el link de radio praga: http://www.radio.cz/es/articulo/73917

Su principal obra es “Las aventuras del buen soldado Svejk” publicado recientemente por Galaxia Gutembert, aquí en España.

Disfrutad de la galería



 

Josep LadaCollapse )


 

 
 
Current Mood: uncomfortableuncomfortable
Current Music: Pins and needles - specimen
 
 
 
picadora
27 August 2008 @ 11:53 am

He conocido tantos cobardes a lo largo de mi vida, de aquellos que hasta se disfrazan de aventureros amazónicos, que me sorprendió mucho encontrar alguien realmente valiente. La sorpresa pasó a terror cuando esta persona me estimuló a ser valiente. Mi cuerpo y mi mente estaban en ruinas, llenos de polvo y lo peor de todo con inquilinos no deseados, ocupas costrosos que se habían acomodado en mi manera de ser y vivían muy bien con ello. Hacer una reconstrucción ya costó lo suyo, el miedo a levantar un escombro y descubrir un cadáver me paralizó durante mucho tiempo. Me negué a barrer hasta que fui consciente de que empezaba a molestarme que no estuviera barrido. Era extraño, después de tantos años de suciedad, empezaba a parecerme anormal que lo hubiera sido durante todo este tiempo. Empezaba a verme como una sucia, a ver como algo extraño el desorden del lugar.

 

Me costó echar a la gente, poner los puntos sobre las ies, como suele decirse. Me caracterizaba por una inactividad cobarde, de aquellas que dejaba pasar el tiempo por miedo al riesgo. En uno de mis libros favoritos se describe a un personaje a quien “el miedo le decía cuando debía detenerse, la falta de miedo le decía cuando seguir adelante”. Parálisis vital por miedo absoluto, eso es lo que yo era: una inválida que corría a sus anchas por el mundo pero no por su mente. Lo que hice al principio es actuar, interprete brillantemente un papel sabiendo que los pactos de la escena impiden al actor ser el personaje representado. Él se reía de mí, como si lo mío fuera una comedia en vez de una tragedia porque decía que lo único que estaba haciendo era ponerme antes delante de un gato para saber que era ponerse delante de un león.

 

Cuando con el tiempo pude empezar a mirarme con más buenos ojos y vi que, pese a la suciedad en mi cuerpo, no reinaba el caos ni el desorden, me venció el hábito. Estaba vacía, mis habitantes desahuciados, y el chico valiente se convirtió para mi en una especie de Dios ordenador de la luz y la oscuridad, de aquellos que dicen eso de lo primero fue el verbo. Mi habito era dejar campar a sus anchas a las personas en mi personalidad y en vez de ser valiente de verdad y cambiarlo me acomodé de nuevo. El volvió a reírse y pensé que me iba a hablar de leones y gatos, pero me dijo simple y llanamente que no le daba la gana ni de ser un Dios ni un parasito y se fue. Sola, llené mi interior de agua salada. ¡Con algo había que cubrir todo ese espacio! Lloré, lloré como nunca lo había hecho. Pasaron tantos días de inmersión acuática que la cabeza parecía que me iba a estallar de la presión. Era incapaz de pensar sin embargo, cuando el agua empezó a evaporarse me di cuenta de que por fin, después de tanto tiempo, todo había quedado limpio.

 

Lo que vino después no es ninguna aventura épica. Seguí sintiendo miedo, muchas cosa que me iba encontrando me impulsaban a quedarme quieta en un rincón. Empecé a verme como una cobarde, pero era ese tipo de sentimiento como cuando se es un poco más mayor y sientes inmadurez, no referente a tu pasado, sino por conciencia de que es la madurez. La gente ahora viene de visita pero no me invade. El chico valiente supongo que estará haciendo valentías.

 
 
Current Mood: confusedconfused
 
 
picadora
21 July 2008 @ 09:59 pm

Toby Dammit [Historias extraordinarias]
FEDERICO FELLINI
1968


 

-¿Qué es lo que no funciona en su vida Sr. Dammit?
-Soy feliz y eso es lo que me desespera

(El gran mal de la mayoría de humanos acomodados)

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picadora
10 June 2008 @ 07:04 pm

Para que no se diga que siempre propongo ilustradores de hace un porrón de años hoy dedico la galería a una francesa que actualmente está triunfando bastante. Rebecca Dautremer tiene un puesto privilegiado en los escaparates de cualquier librería con cuentos infantiles.  Ha subido como la espuma gracias a un dibujo personal, infantilmente deformado, redondo y de tonos cálidos pastel. Sus dibujos tienen un punto exótico o fantasioso que ha cautivado a ese conjunto de niños de edades avanzadas.
Aunque afincada en París ha colaborado con publicaciones italianas y marcas internacionales. El libro que la popularizó fue Princesas y ya ha publicado otros cuentos como el Cyrano, Enamorados,  La tortue géante des Galapagos, etc.

 

Os dejo con la galería.


 

 

 

 
 
Current Mood: energeticenergetic
 
 
picadora
04 May 2008 @ 04:04 pm

Me salté un mes pero aquí vuelvo con más ilustradores. El mes pasado hubiera puesto algo así como Beatrix Potter, pues me pille un libro recopilatorio de cuentos con sus ilustraciones que son una maravilla, pero este mes me ha dado un poco más por lo oscuro. Siendo el bicentenario de Goya, con todo lo que se le está haciendo en Madridcity, podría haber sido también una buen plan elegido… pero lo suyo eran más los cuadros y no lo de imaginar libros. Sus caprichos se encuentran de entre las cinco primeras obras de arte que venero. Eran estos grabados los que yo tenía en mente cuando me decidí por dedicarle la entrada de hoy a Johannot.

Tony Johannot es un alemán romántico y prolífico en ilustrar novelas y cuentos. Entre sus trabajos se encuentran numerosas obras de Goethe y Byron así como clásicos como El Quijote, Decameron, Biblia, etc. Pero si por algo llama la atención es el retrato de los monstruos que generó la ilustración. Tiene un libro muy especial llamado Viaja donde quieras donde concibe toda una serie de personajes deformes y surrealistas. Tiene un estilo que recuerda mucho a Goya, contemporáneo suyo. De hecho subo una ilustración expresamente, que resuena mucho a el sueño de la razón produce monstruos. Sin embargo Johannot muestra más interés por un mundo literario y se separa del referente más realista de su coetáneo español. Sus criaturas también recuerdan mucho a las que aparecían en los cuadros de El Bosco. Las facciones de algunos ancianos, las desproporciones y los animales antropomórficos de pies y bocas emergentes.

 

Creo que es todo un referente para amantes del surrealismo, estética de la fealdad, del romanticismo, biblioteca de monstruos y decadentismo. Disfrútenlo.

 

 

 



 
 
Current Mood: okayokay
Current Music: Bikini kill
 
 
picadora
26 April 2008 @ 05:39 pm

«Hubiera querido no pensar, y, como otras personas, vivir al minuto, sin preocupaciones, en paz consigo mismo y con sus semejantes. “Ser un imbécil”, suspiraba a veces. Pero cuando menos lo esperaba, una palabra, una imagen, un pensamiento lo sumía de nuevo en la eterna cuestión. Entonces u distracción se derrumbaba y tenía que pensar a la fuerza.

Aquel día, mientras andaba lentamente a lo largo de las concurridas aceras, le impresionó, al mirar el suelo, los centenares de pies moviéndose. Le maravillaba lo inútil de sus marcha. “Toda esta gente –pensó– sabe adónde va y lo que quiere. Tiene un fin, y por él se apresura, se atormenta, se entristece y se alegra; vive. Yo, en cambio, nada… Ninguna meta… Si no estoy andando, estoy sentado: no importa, da lo mismo”. No apartaba los ojos del suelo. En todos aquellos pies que pisaban e fango había una seguridad, una confianza que él no tenía. El desdén que sentía hacia si mismo aumentaba. No podía camibar. Era así, perezoso, indiferente. Aquella calle lluviosa era la imagen de su propia vida, recorrida sin fe ni entusiasmo, con ojos deslumbrados por las falaces luminarias de los anuncios. “Hasta cuándo?” Alzó los ojos al cielo. Allí estaban los estúpidos letreros luminosos, recortados en la oscuridad: uno anunciaba un dentífrico; otro, un betún para zapatos. Bajó la cabeza. Los pies ajenos no cesaban de moverse. El fango salpicaba bajo los tacones. La multitud andaba. “Adonde voy? –se preguntó una vez más. Se pasó un dedo por el cuello–. ¿Qué soy? ¿Por qué no corro, por qué no me apresuro como los demás? ¿Por qué no soy un hombre sincero? ¿Por qué no tengo fe?” La angustia le oprimía. Sentía deseos de parar a un transeúnte, de cogerlo por las solapas y preguntarle adónde iba, por qué corría de aquel modo. Hubiera querido tener un fin cualquiera, aun que fuese falso, todos menos vagar así, de calle en calle, entre gente segura. “Adonde voy? Le parecía que había habido un tiempo en que los hombres sabían su camino desde el primero hasta el último paso. Ahora, no. Vivían con la cabeza dentro de un saco. Oscuridad. Ceguera. Pero, de todos modos, a un sitio u otro tenía que ir.»

«“Y si verdaderamente supieras poner las cosas donde normalmente están, ¿crees que convertirte en un verdadero hermano, en un verdadero hijo, en un verdadero amante, en un verdadero egoísta, en un hombre trivial y lógico como hay tantos, significaría un progreso f4rente a tus condiciones actuales? ¿Lo piensas de veras? ¿Estás seguro?” Todo eran preguntas sin respuesta. “No crees, en cambio –continuaba la dudosa voz–, que el camino lleno de dudas y perversidades por el cual caminas ahora te llevaría mucho más lejos? ¿Y no te parece que sería una villanía por tu parte el volverte como los demás?” Entre irónico y desesperado, pensó: “¿De qué te me serviría entonces llegar a ser sincero?”»

ALBERTO MORAVIA, Los indiferentes, Debolsillo, Barcelona, 2005


 
 
 
Current Mood: discontentdiscontent
Current Music: Fantasy